Justicia argentina

31 octubre, 2014 at 22:30

Hoy se ha conocido la noticia de la orden de detención contra Martín Villa y Utrera Molina; llega tarde muy tarde y me causa indignación que tenga que venir de tan lejos.

Lo que más perplejidad causa es que dentro de un régimen tan criminal como el franquista ninguno de estos dos personajes se significó entre lo peor de ese sistema.

Pero lo trágico de todo esto es que en este país se siga sin hacer justicia con las víctimas de un régimen asesino como el franquista.

No ha existido el reconocimiento y agradecimiento suficiente a los fusilados, detenidos, torturados, exiliados, etc., pero con ser eso grave hay otras cosas más graves.

Algunas víctimas del terrorismo se quejan de la posibilidad de encontrarse con los terroristas que tanto daño les hicieron y es muy respetable su deseo. Por eso es necesario recordar que hay personas, familias que llevan viendo en sus pueblos y ciudades durante toda su vida calles con el nombre de sus verdugos y represores, que ven monumentos y símbolos dedicados a esos asesinos, que siguen sin saber dónde se enterró a sus familiares, que ven como se niega la revisión de los juicios (juicios o simulacros absurdos y trágicos?) en los que se condenó a sus amigos, compañeros y familiares.

Tenemos calles dedicadas a criminales y cómplices del franquismo, pero no a personas cuya memoria es imprescindible como Julian Grimau, Enrique Ruano, y tantos otros.

La superación de lo que ocurrió exige justicia, posiblemente no penal que ya es muy tarde, pero sí justicia histórica: búsqueda de los asesinados y localización de las fosas, revisión automática de todas las condenas, reconocimiento de los luchadores antifranquistas, eliminación de todos los símbolos y recuerdos del franquismo, en definitiva, ni más ni menos que lo que cualquier demócrata apoya y lo que, en definitiva, nuestros gobiernos han apoyado en otras tierras pero con la hipocresía de no hacerlo aquí.

Por eso, aunque sea a golpes de justicia argentiva, bienvenido sea todo lo que avanza en esa dirección;  personalmente para nada deseo una condena individual para estas personas, pero sí  la condena pública, necesaria y radical de un régimen tan criminal y desastroso para nuestra tierra como el franquista.